sábado, 30 de septiembre de 2017

Cosas para leer: La última cacería de Kraven por J.M. DeMatteis, Mike Zeck y Bob McLeod


La política de tomos y reediciones de Panini ha vuelto a traer a las estanterías de las tiendas esta historia, aparecida originalmente en las tres colecciones de Spiderman en 1987.  Se trata de una historia fundamental para entender el potencial del género de superhéroes para ofrecer mejores historias, historias adultas, sin traicionarse a si mismo.

Este cómic gira en torno a la muerte, su aceptación o su negación, y eso es algo que no solemos ver en los colecciones de Marvel y DC. Incluso podríamos decir que los sucesos posteriores han trivializado o restado fuerza al final de esta historia. 

DeMatteis (JLI, MoonShadow) escoge, como el mismo cuenta en la introducción, a un personaje menor como Kraven el cazador (un villano como cualquier otro) de forma casi aleatoria para protagonizar una historia que ya había concebido con otros personajes en el papel de héroe y de villano. Pero leyendo el cómic resulta imposible imaginar a otros personajes en los papeles principales, el ego desmedido de Kraven y la humanidad herida de Peter Parker. Quizás esa habilidad para coger un personaje cualquiera, un personaje que ha sido tratado como un cliché durante años, y transformarlo de esta manera sea uno de los talentos fundamentales de los grandes guionistas de superhéroes. 

En un papel secundario, pero fundamental para el desarrollo del guión, se sitúa Alimaña, un personaje menor, creado por el mismo equipo de guionista y dibujante en su etapa en Capitán América, y Mary Jane Watson, recien convertida en señora de Peter Parker.

En la escritura de estos seis números cobran especial importancia los textos de apoyo, los cuadros de texto que muestran los pensamientos internos de los personajes, cuatro voces distintas que muestran la confusión, la determinación, el amor o la ambición de los distintos personajes.

El dibujo de Mike Zeck (Secret Wars) es un ejemplo de ilustración clásica de superhéroes, creando imágenes dramáticas e icónicas de los personajes, en un ambiente urbano que debe mucho a la imagen de decadencia urbanística y criminalidad presente en la cultura popular de finales de los 80 sobre Nueva York, pero huyendo del vigilantismo propio de esas otras obras. Retrata con habilidad a los distintos personajes, especialmente un Kraven brutal y expresivo manejando una multitud de registros y expresiones faciales, que dan una mayor fuerza a las palabras de DeMatteis.  Este tomo se completa con una reproducción de algunos de los magníficos lápices originales, aunque quizás reproducidos en un tamaño demasiado pequeño para apreciarse completamente. 

Si no lo has leído debes hacerlo y si ya lo has hecho aprovecha la ocasión para leerlo de nuevo, no te arrepentirás. 

Puntuación: 10/10
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