martes, 29 de septiembre de 2015

Cosas para leer: Muy pronto seré invencible por Austin Grossman

Una novela sobre superhéroes que no es una novelización de una película, ni una extensión de algunas de las grandes franquicias ni  proviene de las grandes editoriales del género. En ese sentido Mañana seré invencible es digna de admiración, por la forma en que consigue superar los limites del medio y atraer incluso alguna consideración de la literatura "general". Pero frente a otras, que ofrecen revisiones del género más cercanas a la ciencia ficción, como el Mundo de Dioses de Rafa Marín o la antología Wild Cards, aquí la mayoría de lo que sucede podría tener cabida perfectamente en cualquier comic actual.

Y es que el argumento tiene una trama bastante convencional: un gran héroe desaparecido, un villano fugándose de la cárcel y planeando su enésimo plan de conquista del mundo y un grupo de héroes mal avenidos reuniéndose para detenerlo.  Sin embargo no es lo que sucede en sus páginas lo que más llama la atención si no la forma en que está escrita. La única sorpresa narrativa importante llega al final y resulta algo confusa en su ejecución. 


La narración, siempre en primera persona,  alterna entre dos  voces, la  del Doctor Imposible y la de la ciborg Fatale. El primero es un villano-científico y megalómano, la segunda una ciborg convertida en la más reciente miembro de los Nuevos Campeones, el que fuera el principal equipo de superhéroes del mundo.

Es posible leer la opinión del autor afirmando que "los villanos son más interesantes que los héroes" y, como suele pasar con esta clase de profecías autocumplidas, así es en la novela.:el Doctor Imposible resulta la mayor parte del tiempo mucho más interesante que Fatale.  Esta, como heroína novata, tiene la poco grata labor de funcionar de intermediaria entre el lector y los personajes veteranos y su entorno. Pero en general todos los personajes, especialmente los héroes, resultan un poco demasiado pedantes, un poco demasiado arrogantes, un poco demasiado vacíos, para resultar simpáticos.

La novela está llena de información sobre ese mundo y sus habitantes extraños, a veces llegando a ser un poco cargante con la sucesión de nombres, poderes, lugares,... parece tener esa habilidad (que envidio) para introducir un montón de "pseudocontinuidad" con pocas palabras, aprovechando las reminiscencias y la sonoridad de los universos ya establecidos y una generosa ración de neologismos. El elemento más innovador es la reimaginación de los personajes de las cierta saga clásica de fantasía juvenil en clave de superhéroes. 

Pero también hay mucho de personajes ya conocidos en uno u otro de los que pueblan la novela: algo de Batman en Lobo Negro, de Wonder Woman en Damisela, del Doctor Doom y Reed Richards en el Doctor  Imposible y  Fuego Esencial; pero creo es algo que resulta inevitable e, incluso, me atrevo a decir que puede ser beneficioso para la obra.  Al intentar establecer un mundo nuevo de superhumanos estos paralelismos resultan atajos para hacer a esos personajes más profundos, reivsando los rasgos de sus modelos originales sin necesidad de recrearlos desde cero.  Es difícil determinar cuando esta inspiración se vuelve plagio, pero me parece indiscutible Grossman cruza en algún momento esa linea. La sombra de Watchmen, pero también de Astrocity, es alargada.

Durante gran parte del libro el tono es irónico, desencantado, otras parece dejarse llevar por el sentido de lo maravilloso, sin saber muy bien por cual decidirse. Es como si a veces el autor  no supiera si disfrutar de la aventura o parodiarla. La utilización de los problemas fantásticos, como villano de uno y como heroína de otra, sirven como evidente metáfora de la los fracasos y luchas de la vida cotidiana, pero a veces esta alegoría se fuerza demasiado. Especialmente cuando después esos personajes pasan a comportarse, sin un buen motivo, como los arquetipos que representan.

No me entendáis mal, el libro está bien escrito y algunos de los párrafos del Doctor Imposible resultan lúcidos y fascinantes. Algunas  de las imágenes que conjura: pociones borboteantes, tecnología que crea sus propias leyes de la física, la extrañeza ante la magia... son muy poderosas. Como ya he dicho admiro la habilidad para dejar caer un nombre y una referencia, sin darle mayor importancia. Por ejemplo el magnífico párrafo que abre la novela (perdón por la longitud de la cita, pero creo que lo merece) en que hace un rápido repaso al censo superhumano:
"Esta mañana en el planeta Tierra hay seiscientos ochenta y seis poseedores de algún don extraordinario, cualidad sobrehumana o superpoder de alguna clase. De estos, ciento veintiséis son personas que llevan una vida normal; treinta y ocho se hallan retenidos en centros de investigación financiados por el Departamento de Defensa estadounidense o su equivalente en el extranjero; doscientos veintiséis son seres acuáticos y viven confinados en los océanos; veintinueve son inmóviles (árboles poderosos y genii loci, como la Gran Esfinge y la Pirámide de Giza); veinticinco son seres microscópicos, como los Siete Infinitesimales; tres de ellos son perro; cuatro son gatos; uno es un pájaro; seis están hechos de gas; uno es un efecto eléctrico móvil que tiene más de fenómeno meteorológico que de persona; setenta y siete son alienígenas; treinta y ocho están en paradero desconocido; cuarenta y uno viven al margen del continuo espaciotemporal, eternos exiliados en universos paralelos y bifurcaciones temporales."

Una nota sobre las imágenes: además de la portada en castellano la entrada está ilustrada por la portada de la edición inglesa, realizada por el muy conocido Brian Hitch, mostrando a varios de los personajes principales, y por una imagen de la adaptación de la novela...¡al musical! con nuestros dos narradores enfrentados en el centro y el resto de los Nuevos Campeones a su alrededor.

Puntuación: 5/10
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