martes, 15 de abril de 2008

Lugar misterioso: Z, la ciudad perdida del amazonas

“Z”, Matto Grosso, Brasil
Este es el nombre, provisional, que el Coronel Percy Harrison Fawcett (1867-¿1925?) dio a una ciudad por lo demás desconocida que afirmaba se encontraba en el interior de la región brasileña del Matto Grosso. Región que, hasta el momento, se creía nunca había albergado únicamente tribus muy primitivas, sin organización urbana o estatal. El entorno en este área tradicionalmente se ha considerado demasiado agresivo, y demasiado pobre en recursos, para permitir algo más que una economía muy básica, casi de mera subsistencia (ideas que es posible tengamos que replantearnos actualmente vistos algunos hallazgos recientes).

Existen informaciones contradictorias sobre como habría llegado a conocer la existencia de dicha bandeirante, a quien Fawcett da el nombre de Francisco Raposo, en la Biblioteca Nacional de Brasil; este explorador habría visto una ciudad en una expedición al interior de Brasil en torno a 1753, aunque el lo que buscaba eran las no menos legendarias minas de Moribeca o Muribeca. Pero también habla de una figurilla de basalto negro, y con curiosos caracteres inscritos en una lengua desconocida, que le habría sido entregada a Fawcett por el escritor Henry Rider Haggard (autor de las aventuras de Allan Quatermian) tras haber sido encontrada en algún lugar de la frontera brasileña y que, afirmaba el coronel a sus allegados, tenía un origen atlante.
ciudad: en su obra autobiográfica cuenta como descubrió la historia de un explorador anterior, un

En realidad Francisco Raposo no existió, al menos no con ese nombre, pero el documento al que refiere Fawcett, sin embargo, si ha sido identificado. Muchos creen que el documento fue escrito en realidad por un tal  Joao da Silva Guimaraes, personaje, este sí, bien documentado: explorador y bandeirante brasileño que, coincidentemente, desapareció en la jungla en el año 1764, para no volver a saberse nada de él. Es posible que Fawcett inventara el nombre de Francisco Raposo para despistar a posibles perseguidores y competidores en su búsqueda.

La descripción que el documento 512, como es conocido, habla de una ciudad desierta, de arquitectura monumental, incluyendo un gran arco del tribunfo, una plaza centrl abierta, obeliscos monolíticos y una gran figura humana, elevada sobre una monumental columna de piedra negra, que señalaba hacia el norte, con inscripciones y tallas muy elaboradas, con caracteres quizás griegos, egipcios  o fenicios. También afirma dicho texto que encontraron en las cercanías una moneda de oro, que mostraba en el anverso un joven agachado y en el reverso una corona y una arco.  Se hacen continuas referencias a paralelismos con sociedades europeas e incluso se llega a afirmar que se trata de una ciudad griega antigua.

El redescubrimiento de este documento en el siglo XIX (tras permanecer más de un silo olvidado en los archivos) provocó el envió de varias expediciones en busca de la ciudad descrita, pero ninguna consiguió llegar de nuevo a la localización, aunque algunos afirmaron haber llegado muy cerca e incluso haberla visto en la distancia.

El coronel Fawcett es en si mismo una figura digna de interés: amigo de personalidades literarias (como el ya mencionado Rider Haggard o Arthur Conan Doyle), vinculado al servicio secreto británico, de historial militar brillante y muy interesado en los fenómenos psíquicos de toda clase, además de iniciado en el misticismo de raíz teosófica. El mismo cuenta que su conclusión de que la figura antes mencionada provenía de la Atlántida se vio confirmada por medio de la psicometría (es decir la lectura de las impresiones mentales dejadas en el objeto por sus antiguos usuarios)



Era considerado además un topografo eficiente y contaba con una resistencia física extraordinaria, sus expediciones se caracterizaron, pese a las penurias que solían sobrevenirles, por una inusitada rapidez en realizar los objetivos propuestos. Era extremadamente estricto con sus coexpedicionarios, a los que reclamaba una resistencia similar a la suya, y en ocasiones se vió enfrentado a motines por ese motivo.

Entre 1906 y 1925, con la interrupción entre medias de la Gran Guerra, realizó diversas expediciones a la región, narradas de forma dramática por él mismo en cartas y artículos, con distintos objetivos y financiadas por diversos gobiernos e instituciones. Durante las mismas fue recopilando abundantes leyendas indígenas, que parecían confirmar su creencia. También consulto a varios mediums, gurús y psíquicos sobre el tema y ,con toda esta información, completada por su propia imaginación, se formó una idea bastante clara de lo que esperaba encontrar (de una carta enviada a su hijo Brian):
“ Creo que las ruinas serán de naturaleza monolítica, más antiguas que los descubrimientos egipcios. Juzgando a partir de inscripciones encontradas en diversas partes de Brasil, sus habitantes usarían una escritura alfabética similar a muchos sistemas de escritura antiguos, asiáticos y europeos. Hay rumores, también, de una extraña fuente de luz en los edificios, un fenómeno que llena de terror a los indígenas que aseguran haber visto las ruinas.

El lugar central que he llamado “Z”- nuestro objetivo principal- está en un valle rodeado de montañas. Tiene dicho valle unas diez millas de ancho, y la ciudad se encuentra en un promontorio en el centro de este, hasta el llega una carretera de piedra. Las casas son bajas y sin ventanas, y hay un templo piramidal. Los habitantes de la ciudad son numerosos, mantienen animales domésticos y poseen minas bien desarrolladas en las colinas circundantes. No muy lejos se encuentra otra segunda ciudad, pero la gente en ella pertenece a una casta inferior a los habitantes de “Z”.

Más lejos hacia el sur hay otra gran ciudad, pero medio enterrada y completamente destruída”
Fawcett mantenía en público que solo buscaba una ruina, la confirmación de una antigua civilización, pero en privado (como vemos) parecía crear que todavía podría encontrar habitantes en ella, y  parecía mantener ideas aún más extrañas. Según algunos creía que en Z encontraría los supervivientes de la más antigua raza raiz de la humanidad y el hogar de los Maestros Ascendidos de la Teosofía. Algunos afirman que en realidad su plan era fundar una nueva sociedad en la jungla, con su hijo como líder y dios encarnado.

Finalmente, con la financiación obtenida en Londres de diversos inversores privados, el coronel Fawcett, su hijo mayor Jack y un amigo de este, Raleigh Rimmell, partieron de Rio de Janeiro en busca de la ciudad en Febrero de 1925.

Durante una temporada siguieron mandando telegramas de forma regular, pero el 29 de Mayo, desde un lugar bautizado como campamento Caballo Muerto llegó el último mensaje. Este fue enviado a través de los porteadores, a los que mandaron de vuelta, continuando el camino sin ellos. En ese momento Jack y Raleigh estaban, además, enfermos y la ruta se internaba en el territorio de tribus peligrosas. Nunca más se volvió a saber de ellos.

Durante los años siguientes decenas de expediciones buscaron la pista de los desaparecidos, encontrando tan sólo algunas piezas de metal pertenecientes a Fawcett y contradictorias afirmaciones de los nativos de la tribu Calapalo (los últimos que, supuestamente, los vieron con vida).

Es posible que murieran a mano de los indios de la zona (así lo afirmó muchos años después el explorador brasileño Orlando Villas-Bôas) , o que las dificultades de la enfermedad, el clima y el terreno acabaran con sus vidas pero muchas otras explicaciones también han sido defendidas.

Algunos viajeros por la zona afirmaron en años siguientes haberse encontrado brevemente con el coronel Fawcett, o algún otro de los miembros de la expedición, como prisioneros de alguna tribu local, e incluso apareció un niño que se afirmó era hijo de Jack y una nativa (aunque luego resultó ser nada más que un albino y toda la historia un fraude)

En ciertos círculos ocultistas pronto comenzó a circular la historia de que Fawcett y los suyos realmente habría encontrado la ciudad perdida de sus sueños y que él y su hijo vivirían allí, adorados como dioses por los descendientes de los atlantes. Teorías incluso más extrañas hablan de un vórtice energético que habría permitido a los Fawcett y a Rimmel acceder a otro plano de existencia o otro tiempo, donde la ciudad continua existiendo.

¿Qué ocultan los diarios que la familia Fawcett se ha negado a dejar ver a los investigadores y periodistas? ¿está allí la clave de la misteriosa ciudad perdida de la jungla? ¿son ciertos los rumores sobre los sueños proféticos y visiones de Fawcett relacionados con la ciudad?

Los personajes jugadores fácilmente pueden convertirse en buscadores de Fawcett y de su perdida ciudad en cualquier juego ambientado en la época, financiados por amigos de la familia (ya que la familia en sí no quedó en una situación económica envidiable), universidad o quizás algún inversor de la expedición original con oscuros motivos.
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